Los exiliados siguen soñado con un país mejor: García Aguilar

Por Noviembre 12, 2016

Por Eduardo García Aguilar.

Texto del saludo enviado por el escritor Eduardo García Aguilar al Encuentro Arte, Cultura y Exilio: caminos de la memeoria realizado en París los días 4 y 5 de noviembre de 2016.

Saludo con mucha alegría el encuentro de los exiliados colombianos, quienes reunidos en París en esta ocasión muestran la fuerza y el triunfo de la vida frente a los heraldos de la muerte. Ellos tuvieron que irse de Colombia porque de jóvenes soñaron con la construcción de un país más justo y noble, sin hambre, olvido, indiferencia, miseria, racismo, clasismo, ignorancia y soledad.

Los exiliados siguen siendo esos jóvenes soñadores que un día, en vez de seguir el camino del arribismo y la codicia del dinero fácil, decidieron luchar por la construcción de un país incluyente y en ese empeño se acercaron solidarios a los campesinos desplazados, a los habitantes de tugurios, a los trabajadores explotados de sol a sol, a los artesanos pobres, a los indígenas y afrodescendientes marginados, a los siervos que las élites colombianas siempre consideraron infrahombres sin nombre y sin voz.

El sueño de un país mejor lo pagaron caro los exiliados colombianos porque ese viejo país intolerante y clasista heredado de la colonia los persiguió de forma implacable inventándoles delitos, calumniándolos, amenazándolos, encarcelándolos injustamente o exterminándolos de la manera más atroz. Esas son las mismas fuerzas retardatarias, cavernarias e infames que hoy quieren impedir el sueño de la paz.

Muchos jóvenes soñadores de varias generaciones fueron asesinados por esas fuerzas tenebrosas, pero otros sobrevivieron y pudieron salvarse al ser acogidos en países lejanos donde rehicieron sus vidas y pudieron crecer, trabajar, amar, escribir, cantar, pintar, reir y a veces llorar.

Por eso están aquí reunidos y al celebrar la vida, congregarse, caminar por París y alzar el vino de la vida y la paz rinden homenaje a las generaciones perdidas.

Los exiliados colombianos están aquí en París y su vida, la alegría, amistad y solidaridad con que actúan muestran que siempre llevaron el país en el corazón y que en el corazón guardan a los humillados y ofendidos de siempre, a los ancestros de otros siglos que también soñaron algún día con un país mejor y más justo y murieron en el intento.

Pero la llama sigue y seguirá viva: las nuevas generaciones se movilizan como nunca en Colombia y en todo el mundo por un país en paz y mejor. La llama de la vida y la paz sigue viva porque ustedes no la dejaron apagar.