¿Por qué la Comisión de la Verdad debe llegar al exterior?

Por Mayo 14, 2017

Por Fabián Correa B.

París, abril de 2017

La omisión inicial de las voces de las víctimas de crímenes de Estado en el acto de instauración de la Comisión de la Verdad y el episodio que se vivió en el Congreso el pasado 9 de abril, con la “patada a la mesa” del uribismo, dan campanazos de los retos que se vienen en muchos escenarios de la implementación de los acuerdos de paz. Uno de esos retos es no darle la espalda a las víctimas en el exterior y exiliados.

La memoria y la historia son campos en disputa constante. Para un conflicto tan largo y complejo como el colombiano, los espacios de esta disputa sobre el relato histórico han sido diversos y desiguales. Entre los medios de comunicación, la academia, el gobierno y las víctimas —históricamente las más silenciadas—, hay un universo de versiones heterogéneas y contradictorias. Sin embargo, el gran logro del acuerdo de paz es poner a las víctimas de todos los actores en el centro, teniendo como objetivo fundamental escuchar sus voces y rebatir el relato hegemónico que en su momento llegó a negar la existencia misma del conflicto.

La Comisión de la Verdad tendrá la compleja tarea de articular un relato de la guerra donde se reconozcan las causas, consecuencias y, sobretodo, las responsabilidades. En este punto cobra vital importancia que la Comisión traspase las fronteras, como lo han tenido que hacer millones de colombianos a los que la guerra les golpeó la puerta de la casa. Es fundamental que la Comisión llegue a las exiliadas y a las víctimas fuera de Colombia por varias razones.

En primer lugar porque desde el Estado hay una enorme deuda con las víctimas que han tenido que emigrar al extranjero debido al conflicto. El Estado está en deuda de reconocer al exilio como un hecho victimizante y de restituir los derechos a esta población, empezando por el derecho a la verdad. En este sentido han sido insuficientes los esfuerzos del Centro Nacional de Memoria Histórica al formular proyectos con miras a documentar las memorias del exilio. Las organizaciones de víctimas y exiliados son quienes han empezado a asumir la tarea de reflexionar sobre sus propias experiencias y de evidenciar su papel en la historia, al mismo tiempo de empezar a tramitar colectivamente el duelo que implica estar forzosamente lejos de la patria.

En segundo lugar, parte de la historia de la guerra en Colombia ha sido exiliada; se fue con la diáspora que directa o indirectamente se vio tocada por el conflicto, y por lo tanto el relato de esta guerra estaría incompleto sin sus voces. Militantes de partidos de izquierda, sindicalistas, estudiantes, periodistas, empresarios y campesinos que han tenido que cruzar las fronteras para salvar sus vidas y su dignidad, guardan en sus memorias una parte importante de la historia del país. Es así que llegar hasta estas voces se convierte en un deber de la Comisión de la Verdad.

En tercer lugar, hay que remarcar el lugar marginal que tiene el exilio en los trabajos recientes que han intentado brindar un relato global de la guerra en Colombia. Es desconcertante, por ejemplo, la omisión de este fenómeno tanto en el informe ¡Basta ya! (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2013) como en el informe de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas (CHCV). Ésta última creada en medio del proceso de negociación y cuyo texto final será uno de los insumos principales para la Comisión de la Verdad.

Es hora entonces de que el gobierno demuestre su voluntad política en la tarea de la reconciliación. Uno de los primeros pasos en este camino es garantizar el derecho a la verdad a todas las víctimas, especialmente a quienes por años el Estado les ha dado la espalda en el exterior y ha perseguido o permitido su persecución. Hay miedo entre los enemigos de la paz de que se los lleve por delante la verdad y salgan a la luz sus responsabilidades. La Comisión de la Verdad va a estar en el centro de la disputa por el relato histórico y una de las maneras de fortalecerla es que llegue al exterior, donde miles de colombianas, exiliados y víctimas, pueden ayudar en la enorme tarea de construir un relato donde emerjan las verdades y las voces desconocidas por décadas.

PD: El pasado 8 de abril en un acto de conmemoración en el Consulado de Colombia en París, representantes de colectivos de exiliados y víctimas manifestaron la preocupación por la inclusión del Ministerio de Defensa al Consejo Directivo del Centro Nacional de Memoria. Aún no es claro su papel dentro de la entidad, pero es un golpe a la confianza que por casi una década las víctimas han depositado (junto con sus testimonios) en los proyectos de memoria histórica que ha dirigido el Centro.