Sueños de niño

Por Noviembre 25, 2018

De niño soñé con ser un gran abogado y tener una especialización en derecho internacional, ya me veía en mis sueños con un portafolio en mi mano, entrando a los tribunales a defender inocentes.

Por Géner Úsuga

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Termine la primaria en la Escuela Marco Fidel Suárez, en el municipio de Santuario RDA, hasta ese momento la vida para mi era normal en medio de mi inocencia. Comencé la secundaria en el Colegio Mixto Maria Auxiliadora del mismo municipio, con un solo inconveniente, estaba creciendo, y comprendiendo las realidades de la vida, descubría un mundo a mi alrededor que siempre existió, pero que mi inocencia de niño no me permitió ver.

Lo primero que descubrí al despertar de ese mundo mágico, fueron las clases sociales, descubrí que siendo todos de la misma edad, unos podían comer y otros no, unos podían comprar toda la lista de útiles, mientras que otros no, dentro de los cuales yo me encontraba, debíamos esperar a los cuadernos que regalaba el comité de cafeteros, y soportar el bullying por no llevar cuadernos argollados, o con dibujos que se movían.

Perdí el año, más por desnutrición que por falta de conocimiento.

Era el año de 1.990 y el país ardía, procesos de paz, asesinato de candidatos presidenciales, la hora Gaviria y mil cosas más ocurrían.

Mientras tanto, yo no podía estudiar más, una crisis económica aun más grande entro en mi casa, y tuve que ir a trabajar, a coger café, con sólo 11 años los trabajos de la tierra me acogieron. Luego, un hecho tras otro impidieron que pudiera continuar. El asesinato de mi padre cuando tenía 13 años, las muchas desventajas que eso género en casa, además del gran desequilibrio moral.

Esta historia personal no la traigo a colación para generar pesares, solo la expongo con el propósito de enseñar la manera indigna como administran el país quienes están en el poder, sin darse siquiera cuenta de las miles de historias parecidas que se acumulan en cada rincón de nuestra sociedad, muchas personas logran superar ese estado de pobreza y pueden surgir dentro de la sociedad con un nivel social que les permite equilibrar sus caminos y los de su descendencia, pero muchos otros no lo logran, la sociedad política no se los permite.

Así que, hoy la lucha por el cambio de vida para esos miles de personas que requieren con urgencia una evolución social que les permita la superación, debe permanecer y crecer, nuestros jóvenes merecen la oportunidad que la educación y un título permiten en esta sociedad de lagartos y águilas hambrientas que siempre se quieren comer a los otros sin importar sus debilidades.

Sin haber tenido ningún estudio y desde el exilio, alzó mis dedos par escribir y mi voz para gritar por una oportunidad a nuestra juventud, a esa juventud que tiene como responsabilidad el cambio de conciencias y el desarrollo de políticas responsables que nos permita la dignidad.

El próximo 28 debemos todos salir y marchar, empoderar a nuestras juventudes y exigir al gobierno el respeto por esta población que sufre y añora un cambio de mil y una oportunidades.